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Adaptar la web a una identidad o a una etapa del negocio que ya ha cambiado.
Ponemos al día el diseño, los contenidos y la navegación de tu web para que responda a tu negocio actual. Revisamos qué funciona, qué merece conservarse y qué hace falta cambiar.
Una web puede conservar información valiosa y, a la vez, haber dejado de responder a la empresa actual. Revisamos ambas cosas antes de plantear el cambio.
Adaptar la web a una identidad o a una etapa del negocio que ya ha cambiado.
Replantear páginas y navegación cuando cuesta encontrar o entender lo que ofreces.
Revisar la lectura, las acciones y los contenidos en las pantallas desde las que llega tu público.
Valorar un gestor, reservas, catálogo o integraciones que la web actual no contempla.
Revisamos contenidos, rutas y funciones antes de sustituirlos. La migración forma parte del proyecto, con sus pruebas y comprobaciones posteriores.
Estas son las piezas que definimos en la propuesta. El alcance final depende del punto de partida y de las prioridades de tu negocio.
Inventariamos páginas, contenidos y funciones, y acordamos qué merece la pena mantener.
Replanteamos el recorrido y la identidad de las pantallas principales.
Construimos la nueva web y trasladamos los contenidos y funciones que entren en el alcance.
Preparamos la publicación, las redirecciones previstas y las comprobaciones de enlaces y formularios.
Entregamos los accesos, la documentación y las pautas correspondientes al alcance. Concretamos también el seguimiento o mantenimiento, si se contrata.
Inventariamos las páginas, funciones y contenidos actuales, junto con los problemas que quieres resolver.
Definimos estructura y diseño, indicando qué se conserva y qué contenidos faltan para completar la nueva web.
Desarrollamos en un entorno de trabajo y preparamos la migración de contenidos y direcciones importantes.
Planificamos la publicación y revisamos enlaces, formularios y páginas prioritarias después del cambio.
Acordamos quién prepara textos, fotografías, traducciones y materiales de marca. La web debe explicar tu negocio con información que puedas validar.
Definimos dominio, alojamiento, cuentas y herramientas para que sepas dónde está cada pieza y quién la administra.
Distinguimos la entrega inicial de las actualizaciones, licencias y futuras mejoras. La evolución de la web tiene un alcance y un responsable.
No siempre. A veces basta con intervenir en el diseño o en páginas concretas. Otras, la base técnica limita el cambio y conviene reconstruir. Lo decidimos después de revisar el estado actual.
Siempre que sea adecuado, las conservamos o preparamos redirecciones. Revisamos las rutas importantes y los contenidos existentes; una migración requiere seguimiento y no permite garantizar que el tráfico permanezca igual.
Definimos diseño y desarrollo en la propuesta. Podemos partir de tu identidad actual o crear una dirección para la web. Si ya trabajas con un diseñador, podemos coordinar la implementación de sus propuestas.
Podemos incorporar un gestor para los contenidos que necesites editar. Acordamos qué partes serán editables, quién las mantiene y qué pautas necesitas para utilizarlas.
La propuesta concreta las bases técnicas para buscadores y las tareas de mantenimiento. Crear la web no garantiza una posición en los resultados; contenidos, competencia y trabajo posterior también influyen.
Ingeniería × Diseño.
Para el siguiente paso.