Solicitudes y seguimiento
Recoger una petición, clasificarla, asignarla y preparar las tareas necesarias para atenderla.
Automatizamos tareas que hoy haces a mano entre correos, documentos y aplicaciones: registrar solicitudes, actualizar datos, crear tareas y dar seguimiento. Incorporamos IA cuando hace falta interpretar el contenido.
Una solicitud llega por correo, alguien copia los datos y otra persona prepara el siguiente paso. Conectamos ese recorrido para que la información avance sin repetir el trabajo.
Recoger una petición, clasificarla, asignarla y preparar las tareas necesarias para atenderla.
Trasladar información entre aplicaciones y reducir la introducción repetida de los mismos datos.
Interpretar mensajes o documentos para preparar registros, borradores y acciones que pueda revisar el equipo.
Detectar casos pendientes y comunicar incidencias cuando una tarea necesita intervención humana.
Un correo puede convertirse en una solicitud registrada, una tarea para el responsable y un aviso de seguimiento. Definimos qué se hace automáticamente y qué necesita tu revisión.
Estas son las piezas que definimos en la propuesta. El alcance final depende del punto de partida y de las prioridades de tu negocio.
Documentamos entradas, decisiones, responsables y resultado esperado de la automatización.
Implementamos los pasos y conexiones acordados, aprovechando los accesos disponibles en cada herramienta.
Definimos qué acciones se ejecutan, cuáles se revisan y qué sucede si falta un dato o falla una conexión.
Comprobamos casos representativos y dejamos la información necesaria para seguir el estado y resolver incidencias.
Entregamos los accesos, la documentación y las pautas correspondientes al alcance. Concretamos también el seguimiento o mantenimiento, si se contrata.
Seguimos contigo un caso de principio a fin e identificamos datos repetidos, esperas y decisiones.
Configuramos las conexiones y las reglas del flujo. La IA interviene solo en los pasos que necesitan interpretar información.
Comprobamos el recorrido completo y qué sucede con datos incompletos, duplicados o una herramienta que no responde.
Ponemos en marcha el flujo con tu equipo y dejamos visible qué se ha completado y qué necesita atención.
Las condiciones conocidas se resuelven con reglas. La interpretación de IA se utiliza donde aporta valor y se comprueba antes de continuar.
Definimos cómo detectar duplicados, registrar el estado y avisar cuando un paso no puede completarse.
Acordamos qué registros puede modificar el flujo y qué envíos, aprobaciones o acciones necesitan confirmación.
No. Las tareas con reglas claras suelen resolverse con integraciones convencionales. Incorporamos IA cuando hace falta interpretar mensajes, documentos u otra información variable.
Podemos automatizar pasos dentro de un alcance acordado, pero también hay que prever excepciones, permisos y seguimiento. Definimos quién interviene cuando el flujo no puede continuar.
No para la primera conversación. Sí necesitaremos una muestra representativa y una persona que conozca el proceso. La organización o depuración de información se valora como parte del alcance.
Según la solución, puede haber consumo de modelos, alojamiento, licencias o servicios conectados. La propuesta separa estos gastos del desarrollo y de las revisiones o mejoras que se acuerden.
Sí. Podemos delimitar un proceso, unas fuentes y unos criterios de evaluación antes de ampliar el uso. Una prueba permite valorar su utilidad; no sustituye las comprobaciones necesarias para ponerla en producción.
Ingeniería × Diseño.
Para el siguiente paso.