Validar un recorrido
Comprobar si las pantallas y los pasos permiten resolver la tarea prevista.
Damos forma a tu idea para probarla antes de ampliar la inversión. Puede ser un prototipo de pantallas o una primera versión funcional: elegimos lo necesario para comprobar el recorrido, la propuesta o una conexión técnica.
A veces la duda está en la experiencia y otras, en una dependencia técnica. Construimos la prueba que permite contrastarla antes de comprometer una fase mayor.
Comprobar si las pantallas y los pasos permiten resolver la tarea prevista.
Mostrar una idea concreta a personas representativas y recoger sus observaciones.
Verificar una dependencia técnica antes de basar todo el proyecto en ella.
Usar lo aprendido para decidir funciones, prioridades y siguientes entregas.
Distinguimos una maqueta de una aplicación operativa. Elegimos el nivel de construcción necesario para responder a la pregunta que quieres contrastar.
Estas son las piezas que definimos en la propuesta. El alcance final depende del punto de partida y de las prioridades de tu negocio.
Acordamos qué necesitamos aprender y qué señales utilizaremos para decidir el siguiente paso.
Seleccionamos pantallas y funciones que representen el núcleo del uso.
Construimos la muestra con el nivel de funcionamiento y datos que requiera la prueba.
Ordenamos las observaciones y proponemos qué conservar, cambiar o investigar antes de ampliar.
Entregamos los accesos, la documentación y las pautas correspondientes al alcance. Concretamos también el seguimiento o mantenimiento, si se contrata.
Definimos la pregunta que debe resolver la prueba y qué observaciones ayudarán a tomar una decisión.
Acordamos si hace falta una maqueta navegable, una conexión de prueba o una versión que ejecute el proceso principal.
Preparamos la muestra y la recorremos con los perfiles acordados, observando dudas y problemas.
Ordenamos lo aprendido y explicamos qué se puede aprovechar, qué hay que cambiar y qué sigue sin comprobarse.
El prototipo responde a una pregunta definida. Dejamos claro qué funciona y qué está representado o simulado.
Elegimos datos ficticios o material autorizado y acordamos quién participa en la prueba.
Indicamos las tareas necesarias para convertir la muestra en un servicio publicado, incluidos accesos, operación y mantenimiento.
Depende de cómo se haya construido. Un prototipo visual no es una aplicación de producción. Una primera versión funcional también necesita definir operación, accesos, pruebas y mantenimiento antes de abrir su uso.
En una versión funcional podemos plantear una base que evolucione. En una maqueta, el valor principal está en las decisiones y el diseño. Acordamos esta diferencia desde el principio.
Necesitamos un objetivo y un alcance claro para la primera versión. Las funciones futuras pueden priorizarse después de probarla; los cambios se valoran antes de incorporarlos.
Revisamos sus interfaces de integración, permisos y condiciones. Cuando una conexión no es viable, planteamos alternativas y sus limitaciones antes de comprometer el desarrollo.
Acordamos alojamiento, soporte, mantenimiento y documentación. La propuesta distingue el funcionamiento de la versión entregada de las ampliaciones y servicios recurrentes.
Ingeniería × Diseño.
Para el siguiente paso.