Renovar la interfaz
Simplificar recorridos y pantallas que dificultan las tareas del equipo.
Actualizamos aplicaciones que tu equipo ya utiliza para mejorar pantallas, procesos o componentes que limitan su evolución. Planificamos la intervención por fases, teniendo en cuenta los datos y la continuidad del trabajo.
El equipo necesita seguir trabajando mientras el sistema cambia. Identificamos qué puede mejorarse por fases y qué dependencias condicionan una transición.
Simplificar recorridos y pantallas que dificultan las tareas del equipo.
Valorar dependencias y componentes que limitan el mantenimiento o la evolución.
Corregir procesos problemáticos o incorporar capacidades prioritarias sin rehacerlo todo.
Definir cómo trasladar información y funciones cuando conviene cambiar una parte del sistema.
Primero entendemos el funcionamiento, los datos y las dependencias. La propuesta diferencia mejoras graduales de aquellas que necesitan una sustitución más amplia.
Estas son las piezas que definimos en la propuesta. El alcance final depende del punto de partida y de las prioridades de tu negocio.
Estudiamos la documentación, el código y los recorridos a los que tengamos acceso dentro del alcance.
Priorizamos cambios, riesgos y dependencias para decidir una secuencia asumible.
Aplicamos las modificaciones acordadas y preparamos los datos o conexiones afectados.
Comprobamos las funciones relevantes y planificamos el cambio, la recuperación y las tareas posteriores.
Entregamos los accesos, la documentación y las pautas correspondientes al alcance. Concretamos también el seguimiento o mantenimiento, si se contrata.
Revisamos código, documentación, datos y recorridos para decidir qué intervención podemos asumir.
Elegimos los cambios que aportan más utilidad y las dependencias que hay que resolver antes.
Aplicamos los cambios en un entorno de trabajo y comparamos los procesos importantes con la versión anterior.
Planificamos migración, posibles paradas y recuperación, y revisamos el sistema después del cambio.
Una aplicación a medida necesita prioridades y límites. Documentamos funciones, exclusiones y criterios de aceptación antes de desarrollar.
Definimos los perfiles, las acciones y la información que necesita cada persona. También las copias, la recuperación y la gestión de accesos previstas.
Concretamos dónde funciona la aplicación, sus gastos recurrentes y quién la mantiene. Las siguientes versiones se priorizan según el uso real.
Lo valoramos después de una revisión. Necesitamos conocer su estado, tecnologías, accesos y derechos de uso. Esa revisión puede recomendar una intervención parcial o una alternativa.
La continuidad es un requisito que se concreta. Podemos planificar entornos de prueba y fases de transición, pero cualquier parada necesaria debe identificarse y acordarse antes.
Necesitamos un objetivo y un alcance claro para la primera versión. Las funciones futuras pueden priorizarse después de probarla; los cambios se valoran antes de incorporarlos.
Revisamos sus interfaces de integración, permisos y condiciones. Cuando una conexión no es viable, planteamos alternativas y sus limitaciones antes de comprometer el desarrollo.
Acordamos alojamiento, soporte, mantenimiento y documentación. La propuesta distingue el funcionamiento de la versión entregada de las ampliaciones y servicios recurrentes.
Ingeniería × Diseño.
Para el siguiente paso.